El artista argentino de 18 años lanza un disco conceptual de 15 canciones que combina lo ancestral con lo contemporáneo. Con voces históricas y actuales de la música latinoamericana, el álbum se erige como un puente entre tradición y modernidad.
Producido por Milo J, junto a Tatool y Santiago Alvarado, el proyecto explora la memoria, el tiempo, las cicatrices y la transformación, en una obra profundamente ligada a la identidad regional.
Milo J no solo hizo un disco: compuso una obra conceptual que utiliza el folklore como lenguaje emocional, raíz narrativa y acto de rebeldía. En tiempos de saturación digital, propone volver a lo esencial: la tierra, la memoria y la voz de los abuelos, sin renunciar a su juventud ni a su oído contemporáneo.
“El folklore para mí es la raíz, es el núcleo. Por eso también lo usé como recurso musical para mi disco más personal”.
El resultado es un trabajo musical profundo, emotivo y radical, que incluye colaboraciones con figuras históricas como Mercedes Sosa, Silvio Rodríguez, Soledad, Cuti y Roberto Carabajal, y también con representantes de la nueva escena, como Trueno y AKRIILA, creando un puente generacional con alma latinoamericana.
Aunque Milo J no viene de una familia folklórica, su descubrimiento reciente del género se convirtió en pasión artística. “Fue todo un proceso. Ya más grande, mi amigo Foco me mostró un par de temas que no conocía y quedé volado”, contó.
Esa admiración se transformó en necesidad creativa. “Me hice toda una playlist de folklore y la compartí con mis amigos productores. Quería mostrarles canciones porque necesitaba compartir eso con gente”, agregó.
Así nació “La vida era más corta”, un disco que habla de su vida usando un lenguaje ancestral como recurso para transmitir un mensaje y un concepto propio.


