Productores denuncian más de un centenar de casos en dos años. Los animales aparecen con cortes quirúrgicos, sin sangre ni olor, y sin que los carroñeros se acerquen a los cuerpos.
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La preocupación vuelve a instalarse en el norte santafesino tras la multiplicación de denuncias por mutilaciones extrañas en vacas y caballos. En los últimos dos años, más de un centenar de animales fueron hallados muertos con cortes precisos, ausencia de sangre y órganos extraídos, sin que los carroñeros se acerquen a alimentarse de los restos.
Los testimonios de los productores agropecuarios coinciden en la descripción del fenómeno. “Los cortes son perfectos, como hechos con un bisturí. No hay olor ni sangre en los cuerpos. Lo que sucede es terrible”, advirtió Fernando Cracogna, un productor de Avellaneda, cerca de Reconquista, quien además relató haber perdido varios animales bajo estas circunstancias.
Los casos más recientes se registraron en campos de la zona oeste de Avellaneda, donde vecinos aseguraron haber visto luces extrañas en la madrugada y escuchado ruidos inusuales antes de hallar animales mutilados. Según relataron, en un feedlot se observó un resplandor sobre el ganado a las 4 de la mañana y, horas después, una vaca fue encontrada muerta con cortes limpios y órganos faltantes.
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Otro productor, Fabricio Bogner, de Colonia San Manuel, describió el hallazgo de una vaca a la que le habían retirado lengua, ubre y genitales con un nivel de precisión que “no tiene explicación”. “Uno se va del campo y el animal está bien; al otro día llegás y está vacío por dentro”, contó.
Hasta el momento, los veterinarios no logran dar respuestas científicas concluyentes, lo que aumenta la incertidumbre entre los productores. Algunos decidieron reforzar la vigilancia nocturna en sus campos, mientras que otros suspendieron el pastoreo en zonas abiertas ante la falta de claridad sobre el origen de las mutilaciones.
La inquietud crece en las comunidades rurales, donde los testimonios se repiten y las explicaciones resultan insuficientes. Para muchos productores, el fenómeno sigue siendo un misterio que mezcla temor, pérdidas económicas y teorías sobre lo que realmente sucede en los campos santafesinos.
Fuente y foto: La Nación


