El Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas (ONU) pidió hoy a la junta militar que perpetró al golpe de Estado en Myanmar el 1 de febrero que reinstaure el Gobierno civil y libere a la dirigente y Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, mientras la ola de movilizaciones no decae, y por séptimo día consecutivo una multitud se volcó hoy a las calles, pese a la represión.
La resolución, adoptada por consenso entre los 47 miembros del Consejo, insta a la «inmediata e incondicional puesta en libertad de todas las personas detenidas arbitrariamente» y «la restauración del gobierno electo».
Hoy, la policía disparó balas de goma para dispersar una sentada en el sur del país y al menos cinco personas fueron arrestadas, según informó la agencia de noticias AFP.
Aún así, cientos de miles de birmanos salieron de nuevo a la calle para exigir la liberación de los detenidos, el fin de la dictadura y la abolición de la Constitución de 2008, muy favorable al ejército.
Más de 350 personas están actualmente detenidas desde el golpe de Estado, según una ONG de ayuda a los prisioneros políticos.
Entre ellos, figuran responsables locales, diputados, miembros de la comisión electoral y activistas. El martes, la policía abrió fuego contra los manifestantes y causó varios heridos, entre ellos una mujer, que recibió un disparo en la cabeza y se encuentra en estado crítico.
En Yangón, la capital económica, futbolistas profesionales y seguidores se manifestaron con camisetas rojas con los colores de la Liga Nacional para la Democracia (LND), el partido de Suu Kyi.
Decenas de miles de personas se movilizaron en estos últimos siete días, unas protestas inéditas desde la «Revolución del Azafrán», en 2007.
Policías, controladores aéreos, profesores, personal sanitario y un número importante de funcionarios mantienen una huelga.
El jefe de la junta, Min Aung Hlaing, lanzó una advertencia contra los funcionarios en huelga a los que prometió «acciones eficaces» por «incumplir sus obligaciones incitados por personas sin escrúpulos».


