En una ceremonia marcada por la presencia de más de cien países, el alcalde Shiro Suzuki pidió el fin de los conflictos y advirtió sobre el riesgo nuclear. Por primera vez desde 1945 sonó la campana restaurada de la catedral destruida por la bomba.
Nagasaki conmemoró este sábado el 80º aniversario del bombardeo atómico que mató a unas 74.000 personas el 9 de agosto de 1945, tres días después de la tragedia de Hiroshima. A las 11:02, hora exacta de la explosión, se guardó un minuto de silencio mientras sonaba la campana restaurada de la catedral de la Inmaculada Concepción, destruida por la bomba.
El alcalde Shiro Suzuki llamó a “detener inmediatamente los conflictos armados” y advirtió que la intensificación de guerras y divisiones en distintas regiones del mundo “amenaza la propia supervivencia de la humanidad”.
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La ceremonia contó con un récord de asistencia internacional, incluida la presencia de Rusia e Israel, ausentes en años anteriores por tensiones diplomáticas.
La restauración de la campana —financiada por católicos estadounidenses y liderada por el sociólogo James Nolan, nieto de un participante del Proyecto Manhattan— se convirtió en un símbolo de reconciliación. El párroco Kenichi Yamamura destacó que el gesto busca “no olvidar las heridas del pasado, sino curarlas y trabajar juntos por la paz”.
El bombardeo de Nagasaki, junto con el de Hiroshima que dejó unos 140.000 muertos, precipitó la rendición de Japón el 15 de agosto de 1945 y el fin de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, persiste el debate histórico sobre si estas acciones aceleraron el final del conflicto y salvaron vidas, frente al sufrimiento de los hibakusha, los sobrevivientes, que padecieron secuelas físicas, discriminación y un alto riesgo de cáncer.
Con información de Euro News.


