El hallazgo, publicado en Nature, genera expectativa y cautela científica; la NASA evalúa opciones para traer las muestras a la Tierra en la década de 2030.
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La muestra denominada Cañón Zafiro, recolectada por el rover Perseverance en 2024 del cráter Jezero, en Marte, podría contener evidencias de vida microbiana pasada, según un estudio publicado en Nature tras una rigurosa revisión por pares. El cráter fue un antiguo lecho fluvial que hace miles de millones de años albergó agua líquida, lo que aumenta su potencial de haber sido habitable.
Especialistas de la NASA y de universidades estadounidenses destacan que, si bien las formaciones milimétricas en la roca llaman la atención, solo un análisis en laboratorios terrestres permitirá confirmar si se trata de restos biológicos o de procesos geológicos abióticos. Joel Hurowitz, investigador de la Universidad de Stony Brook, y Katie Stack Morgan, del Laboratorio de Propulsión a Chorro, la calificaron como la señal más prometedora de habitabilidad marciana hasta ahora.
El hallazgo abrió un intenso debate científico y político, debido a que el retorno de muestras marcianas sigue siendo un desafío complejo y costoso. El programa Mars Sample Return (MSR), en conjunto con la Agencia Espacial Europea, preveía inicialmente la llegada de las primeras muestras a la Tierra recién en 2040, con un costo estimado de 11.000 millones de dólares, lo que llevó a replantear la misión.
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Actualmente, la NASA evalúa dos alternativas: la primera emplea la tecnología probada de la grúa aérea utilizada para Perseverance y Curiosity; la segunda explora la participación del sector privado, con empresas como SpaceX o Blue Origin desarrollando módulos de carga pesada. Estas estrategias buscan reducir riesgos, costos y tiempos, proyectando traer las muestras entre 2035 y 2039 con un presupuesto de 5.500 a 7.700 millones de dólares.
Nicky Fox, experta de la NASA, destacó que la misión permitirá estudiar la historia geológica y climática de Marte, analizar posibles huellas de vida microscópica y preparar futuras misiones humanas. “Queremos traer las muestras lo antes posible para estudiarlas con instrumentos de vanguardia”, afirmó.
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La NASA aún no tomó una decisión final sobre la alternativa a implementar, posponiendo la resolución hasta 2026, cuando evaluará la viabilidad técnica de cada opción. Mientras tanto, los científicos coinciden en que esta misión marcará un antes y un después en la exploración espacial, pues permitirá realizar análisis que no pueden efectuarse con un rover, como estudios isotópicos y estructurales de alta precisión.
Bill Nelson, exadministrador de la NASA, resumió la magnitud del proyecto: “Estas muestras tienen el potencial de cambiar nuestra comprensión de Marte, nuestro universo y, en última instancia, de nosotros mismos”. La expectativa es alta, ya que la misión podría responder a la histórica pregunta: ¿estamos solos en el universo?
Fuente: infobae
Foto: Archivo


