Este 23 de septiembre se cumplen 179 años del hallazgo de Neptuno, el octavo planeta en distancia al Sol y el más lejano del Sistema Solar. Su descubrimiento no solo amplió los límites del conocimiento astronómico de la época, sino que también desató una batalla nacionalista entre Francia y Gran Bretaña por la autoría científica.
El origen de la historia se remonta a 1821, cuando el astrónomo francés Alexis Bouvard notó irregularidades en la órbita de Urano y propuso que otro cuerpo celeste debía estar influyendo en su trayectoria. Años más tarde, en 1843, el británico John Couch Adams calculó matemáticamente la posición de un posible nuevo planeta, aunque sus aportes no fueron publicados con rapidez.
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En paralelo, el francés Urbain Le Verrier trabajó en cálculos similares y convenció al astrónomo alemán Johann Gottfried Galle de buscar el planeta. El 23 de septiembre de 1846, Galle logró observar Neptuno en el lugar exacto donde Le Verrier había predicho que estaría. Mientras tanto, en Inglaterra, James Challis había pasado por alto al planeta en observaciones previas, sin reconocerlo.
El descubrimiento generó tensiones diplomáticas y una puja de prestigio entre franceses y británicos. Finalmente, la comunidad científica decidió reconocer tanto a Le Verrier como a Adams como coautores del hallazgo. Con el tiempo, también se supo que Galileo Galilei ya había observado Neptuno en 1612, aunque lo confundió con una estrella.
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Hoy, casi dos siglos después, Neptuno continúa siendo objeto de fascinación por su tamaño, su composición y su lejanía. Su descubrimiento marcó un antes y un después en la astronomía y simboliza cómo la competencia científica puede convertirse en motor de grandes avances para la humanidad.
Fuente: Infobae.


