La definición de la segunda vuelta presidencial en Perú continúa envuelta en la incertidumbre debido al lento avance del escrutinio y a la escasa diferencia entre los candidatos Keiko Fujimori y Roberto Sánchez. Con un país profundamente dividido y una elección que se perfila como una de las más reñidas de los últimos años, los resultados definitivos podrían demorar varios días e incluso semanas.
Uno de los factores centrales para comprender el desarrollo del conteo es la geografía del voto. Según los sondeos a boca de urna, Fujimori obtuvo una amplia ventaja en Lima, donde reside cerca de un tercio de la población peruana, mientras que Sánchez logró imponerse en gran parte del interior del país y especialmente en las zonas rurales. Esta división entre áreas urbanas y rurales vuelve impredecible la evolución del escrutinio.
Otro elemento clave es el momento en que comienzan a incorporarse los votos provenientes de las regiones más alejadas. Tradicionalmente, las primeras actas corresponden a los grandes centros urbanos, que llegan con mayor rapidez a los centros de cómputo. Por ese motivo, Fujimori aparece inicialmente con ventaja, mientras que Sánchez apuesta a reducir la diferencia cuando se sumen los resultados de las zonas rurales.
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La experiencia de las elecciones de 2021 alimenta las expectativas de ambos sectores. En aquella ocasión, Keiko Fujimori lideró gran parte del conteo, pero fue superada en el tramo final por Pedro Castillo, cuando comenzaron a contabilizarse los votos procedentes de regiones rurales. Analistas consideran que un escenario similar podría repetirse en esta elección.
El voto de los peruanos residentes en el exterior también será determinante. Históricamente, este segmento electoral ha favorecido a Fujimori y podría aportar un impulso importante en la etapa final del escrutinio, especialmente si la diferencia entre los candidatos se mantiene dentro de márgenes muy estrechos.
Mientras tanto, organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos y la Unión Europea destacaron la normalidad de la jornada electoral. Sin embargo, el reducido margen entre los candidatos mantiene la tensión política y deja abierta la posibilidad de impugnaciones o reclamos. En ese contexto, la gobernabilidad del próximo presidente dependerá no solo del resultado final, sino también de la legitimidad que logre construir en un país marcado por años de inestabilidad institucional.
Fuente: CNN.


