El presidente de Colombia, Gustavo Petro, anunció la ruptura de las negociaciones de paz con la disidencia guerrillera liderada por alias “Calarcá”, en un nuevo revés para su estrategia de “paz total” a pocos meses de dejar el poder.
El mandatario tomó la decisión tras denunciar incumplimientos por parte del grupo armado, al que acusó de continuar con acciones violentas contra la Fuerza Pública. “Si se dedicó a matar soldados, pues no hay paz”, afirmó el jefe de Estado al justificar el fin del diálogo.
Las conversaciones se mantenían desde 2023 con el denominado Estado Mayor de Bloques, una de las principales disidencias de las extintas FARC que no se acogieron al acuerdo de paz firmado en 2016. Este grupo opera en varias regiones del país, especialmente en zonas cercanas a la frontera con Venezuela.
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De acuerdo con reportes de la Fuerza Pública, la estructura comandada por “Calarcá” no solo habría incumplido compromisos, sino que también continuó expandiéndose territorialmente y ejecutando ataques armados, incluyendo acciones contra militares y enfrentamientos con otras disidencias.
El presidente también cuestionó la falta de garantías para avanzar en el proceso y remarcó que cualquier negociación debe basarse en condiciones verificables. “La paz tiene que hacerse sobre bases serias, no sobre mentiras”, sostuvo en declaraciones oficiales.
La decisión deja en una situación incierta la política de paz del Gobierno colombiano, que ya enfrentaba dificultades con otros grupos armados. El fin de estas negociaciones refleja el deterioro de la seguridad en varias regiones y complica los esfuerzos por alcanzar un acuerdo antes del cierre del mandato presidencial.
Fuente: DW.
Imagen: JOAQUIN SARMIENTO/AFP.


