Foto: Krissia Borja (Rewilding Argentina).
El viaje fue registrado mediante un sistema de seguimiento satelital desarrollado por la Fundación Rewilding Argentina.
La ballena jorobada conocida como Popa sorprendió a la comunidad científica tras recorrer más de 2.500 kilómetros en apenas dos semanas, desde el Parque Provincial Patagonia Azul en Chubut hasta aguas cercanas a la Antártida. El viaje fue registrado mediante un sistema de seguimiento satelital desarrollado por la Fundación Rewilding Argentina.
Según los investigadores, Popa fue monitoreada mientras se alimentaba en zonas clave del litoral atlántico argentino. “Este tipo de registros nos ayuda a entender cómo se conectan las áreas de alimentación y migración”, explicó el biólogo Lucas Beltramino, integrante del proyecto Patagonia Azul.
El seguimiento permitió observar que la ballena permaneció más de un mes alimentándose en Patagonia Azul y luego inició un desplazamiento sostenido hacia el sur. Durante el trayecto no registró pausas de alimentación hasta llegar a las cercanías de las Islas Orcadas del Sur.
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En ese punto, Popa permaneció varios días antes de continuar su recorrido hacia la Península Antártica, lo que aportó información clave sobre una posible nueva ruta migratoria vinculada a la costa argentina.
Los científicos destacaron que Patagonia Azul se consolidó como una zona crítica para la especie, con registros de más de 239 ballenas identificadas desde el inicio del programa en 2021. Incluso se detectaron coincidencias de individuos entre Argentina, Brasil, la Antártida y el Canal Beagle.
El caso de Popa también encendió alertas ambientales por la actividad industrial en el área antártica, donde la pesca de krill podría afectar el equilibrio del ecosistema. El seguimiento de esta ballena abre nuevas líneas de investigación sobre la migración de la especie y la conservación del ecosistema marino del Atlántico Sur.


