Aunque parecía haber quedado en el olvido, el pendrive resurgió con nuevas funciones, más capacidad y ventajas frente a la nube. Su practicidad y seguridad lo volvieron indispensable.
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Durante años, el pendrive fue el dispositivo estrella para guardar y transportar archivos. Pero con la irrupción del almacenamiento en la nube, cayó en desuso. Sin embargo, en un giro inesperado, las memorias USB volvieron al centro de la escena tecnológica, impulsadas por necesidades que los servicios online no siempre pueden satisfacer.
El auge de los pendrives no tiene que ver solo con guardar documentos, sino con nuevas funciones que los convierten en herramientas multifunción: permiten llevar copias de seguridad de sistemas operativos, recuperar datos en situaciones críticas, usar programas portables sin necesidad de instalación, e incluso funcionar como llaves de seguridad digital.
Uno de los factores que explica este fenómeno es la creciente demanda de autonomía digital y protección de datos. En un contexto donde todo lo que se sube a la nube puede ser vulnerable, el pendrive ofrece una solución offline, segura y privada. Sin necesidad de estar conectado a internet ni depender de plataformas externas, el usuario tiene el control absoluto sobre su información.
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Además, existen apps que utilizan al pendrive como método de seguridad física: si se desconecta, el equipo se bloquea automáticamente. Esta función lo transforma en una llave que protege el acceso a información sensible.
A nivel técnico, la evolución también es notable. Hoy existen pendrives con más de 2 terabytes de capacidad, velocidades de transferencia rápidas y conectividad USB-C, lo que los hace compatibles con laptops, tablets y hasta smartphones. Gracias a estas mejoras, resultan útiles incluso para profesionales que manejan archivos pesados, como editores de video o desarrolladores.
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El aspecto económico también juega a favor. A diferencia de los servicios en la nube que requieren pagos mensuales, un pendrive implica una inversión única, sin suscripciones ni costos ocultos. Es práctico, portátil y cada vez más versátil.
Así, este dispositivo que parecía obsoleto se reinventa como una herramienta esencial en entornos donde la velocidad, la seguridad y la portabilidad siguen siendo claves.
Fuente: TN
Foto: La Razón


