La FIFA mantiene un criterio no escrito que evita designaciones entre árbitros argentinos e ingleses en los partidos de ambas selecciones para prevenir controversias vinculadas al histórico conflicto por las Islas Malvinas.
La posibilidad de ver a un árbitro inglés dirigiendo un partido de la Selección Argentina en un Mundial es prácticamente nula. Aunque la FIFA no lo establece en un reglamento oficial, desde hace décadas aplica un criterio no escrito para evitar que jueces ingleses arbitren encuentros de Argentina, y viceversa con los árbitros argentinos e Inglaterra.
El sistema de designaciones de la FIFA se realiza partido a partido y prioriza el rendimiento de los árbitros durante el torneo. Sin embargo, también se contemplan aspectos relacionados con conflictos de interés, la geopolítica y la necesidad de evitar situaciones que puedan generar cuestionamientos sobre la imparcialidad.
En el caso de Argentina e Inglaterra, el antecedente que marcó esta política fue la Guerra de Malvinas de 1982. Desde entonces, la FIFA procura no asignar árbitros de uno de los dos países cuando juega la otra selección, con el objetivo de evitar polémicas, presiones mediáticas o sospechas de favoritismo.
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Este criterio explica por qué árbitros ingleses de primer nivel como Michael Oliver o Anthony Taylor no son considerados para partidos de Argentina en el Mundial 2026. Del mismo modo, los argentinos Facundo Tello, Darío Herrera y Yael Falcón Pérez quedan descartados para encuentros de Inglaterra.
Antes del conflicto bélico sí existieron designaciones cruzadas. En el Mundial de Suecia 1958, los ingleses Reginald Leafe y Arthur Ellis arbitraron partidos de Argentina. La última vez que un juez inglés dirigió a la Albiceleste fue en Alemania 1974, cuando Jack Taylor estuvo a cargo del empate entre Argentina y Alemania Oriental.
También hubo árbitros argentinos en encuentros de Inglaterra. El primero fue Ángel Coerezza en México 1970. Sin embargo, la única excepción posterior a la Guerra de Malvinas ocurrió en Alemania 2006, cuando Horacio Elizondo fue designado para el cruce entre Inglaterra y Portugal por los cuartos de final.
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Aquella decisión, basada exclusivamente en el mérito deportivo de Elizondo, generó una fuerte repercusión en Inglaterra tras la expulsión de Wayne Rooney. Aunque la actuación del árbitro argentino fue considerada correcta, el contexto histórico reavivó el debate político y mediático, motivo por el cual la FIFA volvió a privilegiar el criterio diplomático en futuras designaciones.
FUENTE: ESPN.
IMÁGEN: Getty.


