La Justicia de Perú ordenó 14 meses de prisión preventiva para Pocho Pinto, acusado de captar ciudadanos peruanos para combatir en la guerra entre Rusia y Ucrania mediante presuntas ofertas laborales engañosas. Se trata del segundo caso que investiga la Fiscalía peruana por trata de personas con fines de explotación laboral vinculada al reclutamiento de combatientes para las fuerzas rusas.
Según la investigación del Ministerio Público, Pinto habría coordinado, financiado y facilitado el traslado internacional de Julio Salazar, un peruano que murió en combate, y de otras tres personas. La captación se habría producido en marzo pasado, bajo la promesa de que trabajarían como personal de seguridad en una base militar ubicada en territorio ruso.
Los investigadores sostienen que el acusado ofrecía salarios de 2.300 dólares mensuales, un bono de 20.000 dólares al completar un año de servicio y la posibilidad de obtener la nacionalidad rusa. Además, habría asegurado a los reclutados que no serían enviados a zonas de combate ni a la primera línea del frente. Sin embargo, Salazar murió en abril mientras participaba en acciones de guerra.
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La medida judicial fue solicitada por la Fiscalía Provincial Especializada en Delitos de Trata de Personas de Lima Norte, a cargo de la fiscal Luisa Quispe. La decisión se fundamentó en elementos de convicción reunidos durante la investigación preliminar y en evidencias obtenidas mediante allanamientos a dos inmuebles vinculados con Pinto, ubicados en el distrito limeño de Comas. El acusado fue detenido el 1 de octubre en un operativo coordinado con la Policía Nacional de Perú y con apoyo de la organización Aerial Recovery, dedicada a combatir la trata de personas.
El caso se suma a otra investigación iniciada el 14 de septiembre, cuando un segundo sospechoso fue detenido en Lima por presuntamente reclutar peruanos mediante engaños para enviarlos a combatir en Rusia. Ese hombre también recibió 14 meses de prisión preventiva. En agosto, la Cancillería peruana informó que al menos 459 ciudadanos del país habían sido captados para incorporarse a las fuerzas rusas, aparentemente bajo falsas promesas laborales.
De acuerdo con los datos oficiales difundidos por el Gobierno peruano, al menos once de esos ciudadanos murieron después de viajar a Rusia, mientras que otros 114 permanecían desaparecidos y tres estaban en poder de Ucrania como prisioneros. Ante la gravedad de la situación, el canciller Carlos Espá convocó al embajador ruso en Lima, Alekséi Ushakov, para transmitir la preocupación del Gobierno de Keiko Fujimori y solicitar información sobre la ubicación y las condiciones de los peruanos que se encuentran en territorio ruso.
Fuente: DW.
Imagen: Alexei Konovalov/ZUMA/IMAGO.


