Desde Camino de los Nogales, la chacra Amarantus y otras familias abastecen a la región y a San Carlos de Bariloche, con el desafío de fortalecer el consumo local.
En el paraje Camino de los Nogales, un grupo de 12 familias impulsa una producción sostenida de verduras orgánicas que alcanza las 200 toneladas anuales, abasteciendo tanto a la región como a San Carlos de Bariloche. El proyecto tiene como uno de sus referentes a Iván Árnica, integrante de la chacra Amarantus.
En diálogo con Radio 3, Árnica destacó el crecimiento del emprendimiento y su impacto en la economía local: “Hemos logrado niveles bastante altos de producción en una escala pequeña, con más de 20 personas trabajando en tres hectáreas. Toda nuestra producción se comercializa y eso también habla de una comunidad que nos sostiene”.
La distribución de los productos se reparte casi en partes iguales entre la Comarca Andina y Bariloche, aunque el objetivo es fortalecer el consumo local. “Nos gustaría que fuese más hacia la comarca andina. Hay una cuestión de educación, de hacernos conocer, para que ese balance sea más favorable y no tener que depender tanto de otros mercados”, explicó el productor.
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Uno de los puntos fuertes de Amarantus es la diversidad de su producción, con más de 50 especies de hortalizas. “Nuestro verdadero caballito de batalla es la diversidad. Hemos armado un producto muy lindo que es un mix de hojas, con siete u ocho variedades, listo para consumir, que ofrece una experiencia distinta al consumidor”, detalló Árnica.
Sin embargo, el sector enfrenta desafíos importantes, especialmente en invierno. “Cuando llegué me sorprendía la falta de verduras frescas en esa época. Hoy producimos todo el año, pero sin infraestructura es muy difícil sostenerlo”, indicó. En ese sentido, remarcó la necesidad de políticas públicas: “Si se pudiese armar alguna política donde los invernaderos lleguen a las chacras, vamos a ser cada vez más productivos y con oferta constante”.
La experiencia de estos productores refleja el potencial de la agricultura regional y la importancia de fomentar el consumo de cercanía. Con organización, trabajo colectivo y apoyo estatal, la producción de alimentos en la Comarca Andina aparece como una alternativa sustentable para el desarrollo económico y social.


