El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, defendió públicamente las redadas a la Oficina Nacional Anticorrupción (NABU) y la nueva ley que otorga al fiscal general, designado por el Ejecutivo, control sobre ese organismo y la Fiscalía Especial Anticorrupción (SAP).
La medida desató protestas en Kiev, Leópolis, Odesa y Dnipró, las primeras movilizaciones relativamente masivas contra el Gobierno desde la invasión rusa a gran escala hace más de tres años.
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En su discurso nocturno, Zelenski aseguró que las medidas buscan evitar “influencia rusa” dentro de las estructuras anticorrupción, en alusión a las detenciones de dos altos cargos de la NABU por supuesta colaboración con Moscú. “La infraestructura anticorrupción funcionará, solo que sin influencia rusa”, insistió. Sin embargo, no mencionó explícitamente la ley cuestionada, impulsada por su propio partido en el Parlamento.
El mandatario ucraniano también argumentó que el nuevo marco legal permitirá que “el castigo sea inevitable para quienes violen la ley”, criticando la “apatía” de algunas agencias para actuar en casos de corrupción. “Durante años, funcionarios que han huido de Ucrania han estado viviendo en el extranjero sin consecuencias legales, y esto no es normal”, remarcó, justificando así la centralización de poder en el fiscal general.
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Las críticas no tardaron en llegar. Varias ONG advirtieron que la legislación erosiona la independencia de la NABU y representa un retroceso en los mecanismos de control al Ejecutivo. Representantes de países del G7 también expresaron preocupación tras reunirse en Kiev con el jefe del Servicio Secreto de Ucrania, Vasil Maliuk, quien defendió las redadas como una operación necesaria para la seguridad nacional.
Los detractores de Zelenski lo acusan de buscar eliminar la autonomía de las únicas agencias de investigación que no controla y que podrían actuar contra altos funcionarios. Para la oposición y las organizaciones de derechos humanos, esta decisión podría marcar un punto de inflexión en la lucha contra la corrupción en Ucrania, en medio de la guerra y la creciente presión internacional.
Fuente: DW.
Foto: Danylo Antoniuk/Anadolu/picture alliance.


