Cerrar la puerta y conversar en voz alta con uno mismo puede parecer extraño, pero esta costumbre es una herramienta psicológica que ayuda a organizar pensamientos, regular emociones y mejorar la memoria. Lejos de ser un síntoma de desequilibrio, el autodiálogo o “self-talk” es una estrategia natural y saludable que impulsa el “distanciamiento psicológico”, facilitando pensar con claridad ante el estrés y la ansiedad.
Investigaciones, como las publicadas en la revista Journal of Personality and Social Psychology, muestran que hablarse en tercera persona mejora el autocontrol, disminuye la ansiedad social y ayuda a tomar decisiones más racionales. La psicóloga Patricia Rosillo señala que este hábito funciona como un consejo interno, que calma, motiva y clarifica ideas, siempre que se practique con respeto y sin reproches.
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Estudios recientes también destacan que leer o hablar en voz alta activa redes cerebrales que integran pensamiento, emoción y acción, mejorando la concentración y la resolución de problemas. Por eso, muchos deportistas de alto rendimiento usan frases en voz alta para mantenerse enfocados durante la competencia.
Por último, la ciencia confirma que impedir el autodiálogo fragmenta la actividad cerebral y dificulta integrar información, lo que afecta la capacidad para resolver tareas complejas. Así, hablarse a uno mismo, lejos de ser una rareza, es un recurso poderoso para la inteligencia emocional y la salud mental en todas las etapas de la vida.
Fuente: Infobae.
Foto: Cienradios.


