El equipo de Martín Quijano había ganado el último lunes en el Golfo el primer partido de la serie final, por 81-73.
Por eso, este miércoles por la noche en el «Juan Andrés Fernández» el marco era desbordante y predecía una fiesta, lo que finalmente ocurrió.
El encuentro tuvo el arbitraje del trío conformado por Julio Dinamarca, Gabriel Velasco y Alejandro Acevedo, mientras Rubén Riquelme actuó de comisionado.
Como era lógico suponer, el trámite iba a ser igual de riguroso que en el «Mariano Riquelme» y realmente sucedió hasta los últimos 10 minutos, cuando la Academia logró marcar un parcial de 15-6.
Sin embargo, el local también ganó el primer cuarto por 17-15, se imponía al cabo del primer tiempo por 36-30 (19-15) y recién resignó el tercero por 20-21 (56-51).
Pasaron once años para que Racing volviera a dar la vuelta, desde el torneo Oficial de 2008, cuando vencieron a otro equipo madrynense, Guillermo Brown.
La Academia había dado el gran batacazo en la serie de semifinales con el tricampeón Deportivo Madryn, que se definió en tres encuentros: los trelewenses perdieron el primero en Madryn 83-72, ganaron ajustadamente el segundo en casa 81-75 y en el tercero, en el «Luján Barrientos», coparon el Golfo con una inolvidable victoria de 109-102, luego de revertir una desventaja de 18 puntos.
El emblemático Nicolás de los Santos, la gran estrella surgida en el club y de vacaciones en la zona, le entregó el trofeo a Matías Nahuelquín, que no pudo jugar el último partido por la rotura del Tendón de Áquiles en la primera final.
Foto: Pasión Deportiva.


