La República Democrática del Congo y el grupo rebelde M23 acordaron un marco de negociación que establece protocolos para un futuro pacto de paz tras el recrudecimiento del conflicto en el este del país.
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La República Democrática del Congo (RDC) y el grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23) firmaron este sábado un acuerdo marco en Qatar, que marca un paso preliminar hacia un acuerdo de paz definitivo. El documento fue rubricado durante una ceremonia en Doha, mediada por las autoridades cataríes desde abril de este año.
Aunque el texto no constituye un pacto final, establece la metodología y el calendario de las próximas negociaciones, así como el cese de hostilidades y el compromiso de liberar prisioneros, en línea con acuerdos previos alcanzados en septiembre y octubre.
El conflicto en el este de la RDC se intensificó en enero de 2025, provocando miles de muertos y el desplazamiento de cientos de miles de personas, con riesgo de escalada regional. En este contexto, el acuerdo marco busca sentar las bases para un diálogo sostenido entre las partes.
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El acuerdo prevé la creación de ocho protocolos de negociación, que abordarán las causas profundas del conflicto y deberán ser discutidos y firmados de manera sucesiva antes de arribar a un acuerdo de paz global. Según un representante del M23, “no habrá modificación alguna de la situación sobre el terreno hasta que cada protocolo sea debatido y negociado”.
Qatar ha sido escenario de varias rondas de diálogo directo entre el Gobierno congoleño y el M23 desde abril, culminando en la firma, el 19 de julio, de una declaración de principios para poner fin a los combates. Sin embargo, especialistas en la región mantienen cierto escepticismo sobre la efectividad de los acuerdos preliminares.
El acuerdo marco establece un compromiso político y diplomático, pero no modifica aún la situación militar sobre el terreno, dado que cada protocolo requiere negociación individual antes de su implementación. Este enfoque busca asegurar que las discusiones sean ordenadas y que cada tema crítico del conflicto sea tratado de forma estructurada.
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La comunidad internacional ha observado con atención el proceso, considerando que un pacto definitivo podría contribuir a la estabilidad regional, mejorar las condiciones humanitarias y reducir el riesgo de expansión del conflicto hacia países vecinos.
Representantes de las partes reiteraron su intención de mantener canales de comunicación abiertos, garantizar la liberación de prisioneros y sentar las bases de una paz duradera, aunque advierten que el proceso será largo y dependerá del cumplimiento de los compromisos asumidos en cada protocolo.
El acuerdo firmado en Doha representa, según analistas, un paso simbólico y estratégico que mantiene viva la esperanza de un futuro acuerdo de paz en el este de la RDC, pero destaca que la estabilidad en la región seguirá siendo un desafío hasta que se implementen soluciones concretas y verificables.
Fuente y foto: DW


