La ciudad de Puerto Madryn atraviesa un momento crítico en su economía local debido a la caída del consumo, que afecta a todos los rubros comerciales y se refleja en menos ventas, cierre de comercios y el crecimiento de las compras por Internet.
Gabriela Pastore, gerenta de la Cámara de Industria, Comercio y Turismo de Puerto Madryn (CAMAD), señaló que “estamos en un contexto de recesión importante, en todos los comercios relevados y de todos los rubros coinciden en que la gente no tiene plata”. Aunque diciembre registró un pequeño repunte respecto a noviembre, la situación interanual sigue siendo negativa, confirmando que la recesión “no es de ahora, viene desde hace varios meses”.
El impacto se percibe en todos los sectores, incluyendo jugueterías, que registraron ventas significativamente menores que en años anteriores. La pérdida de poder adquisitivo, aun con una inflación baja, continúa afectando la rentabilidad de los negocios locales.
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Pastore destacó también el crecimiento de las ventas online, fenómeno que no solo se observa a nivel nacional sino también en Chubut. “Hablando con las empresas de logística, nos damos cuenta que hay un aumento en la cantidad de vehículos que recorren la ciudad repartiendo, tanto el correo como las otras empresas, que no dan abasto con la cantidad de paquetes”, explicó. Muchos comercios han incorporado estrategias de venta digital, incluyendo exhibición diaria en redes sociales, ventas por WhatsApp y tiendas virtuales.
“La gente se vuelca a buscar los artículos por Mercadolibre, por tiendas online; esa es una competencia bastante complicada. Estamos en un contexto de recesión y, a la vez, tenemos un competidor que está tallando fuertemente en el comercio local”, advirtió Pastore. En este marco, el comercio tradicional enfrenta desafíos importantes para mantenerse, adaptándose a los nuevos hábitos de consumo y la presencia digital de competidores externos.
La evolución del comercio en Puerto Madryn también refleja cambios urbanos: los polos comerciales ya no se limitan al centro, sino que se dispersan hacia barrios y zonas periféricas, donde los alquileres son más accesibles y los comerciantes buscan mayor rentabilidad. Sin embargo, muchos locales han tenido que cerrar, reducir su tamaño o concentrar operaciones, mientras otros se mantienen gracias a estructuras más consolidadas.
“Las ventas online llegaron para quedarse, entonces tenemos que adaptarnos de alguna manera para contrarrestar este momento”, concluyó la gerenta de CAMAD, subrayando la necesidad de estrategias que permitan sostener el comercio local frente a la recesión y la competencia digital.



