La tensión en Oriente Medio volvió a escalar este lunes luego de que el Gobierno de Israel ordenara bombardear la periferia sur de Beirut, considerada un bastión del grupo chiita Hezbolá. La decisión motivó la convocatoria de una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU.
La sesión fue solicitada por Francia, cuyo presidente, Emmanuel Macron, cuestionó la ofensiva israelí y sostuvo que “nada justifica la gran escalada en curso en el sur de Líbano”. La preocupación internacional crece ante el riesgo de una ampliación regional del conflicto.
La ofensiva se desarrolla en paralelo a las negociaciones que mantienen Estados Unidos e Irán para intentar poner fin a la guerra en Oriente Medio. Desde Teherán advirtieron que cualquier acuerdo dependerá de la aplicación efectiva de un alto el fuego en Líbano.
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Israel y Líbano habían acordado una tregua el pasado 17 de abril, aunque las partes se acusan mutuamente de incumplirla. Las autoridades israelíes sostienen que buscan neutralizar a Hezbolá, organización respaldada por Irán, que retomó las hostilidades en marzo en apoyo a Teherán.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, afirmó que el objetivo militar es establecer una zona de seguridad bajo control del ejército israelí en el área del río Litani, libre de armamento y combatientes de Hezbolá.
Mientras tanto, periodistas internacionales reportaron la salida masiva de civiles de los suburbios del sur de Beirut. Cientos de familias abandonaron la zona en vehículos, motocicletas y a pie ante el temor de nuevos ataques, en una situación que vuelve a encender las alarmas sobre el impacto humanitario del conflicto.
Fuente: DW.
Imagen: Mohamed Azakir/REUTERS.


