Cada 6 de enero, el cristianismo celebra la Epifanía, una de las festividades más antiguas del calendario litúrgico, que recuerda la manifestación de Jesús ante los pueblos gentiles. Esta revelación está simbolizada en la visita de los llamados Reyes Magos, personajes cuya historia combina textos bíblicos, tradiciones medievales y construcciones culturales que se consolidaron con el paso de los siglos.
El origen de la conmemoración se encuentra en el Evangelio de Mateo, donde no se menciona que los visitantes fueran reyes ni se precisa cuántos eran. El texto bíblico los describe como “magos”, término que en la antigüedad aludía a sabios, astrónomos o sacerdotes provenientes de Oriente, guiados por una señal celestial. Recién en el siglo III, el teólogo Orígenes estableció que eran tres, basándose en la cantidad de regalos ofrecidos al Niño Jesús.
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Durante la Edad Media, la tradición cristiana transformó a estos magos en reyes para vincularlos con antiguas profecías. En el siglo VI aparecieron por primera vez los nombres Melchor, Gaspar y Baltasar, representando no solo distintas edades del hombre, sino también los tres continentes conocidos entonces: Europa, Asia y África. Esta reinterpretación reforzó el carácter universal del mensaje cristiano.
Los obsequios —oro, incienso y mirra— adquirieron un fuerte simbolismo teológico. El oro expresó la realeza de Jesús; el incienso, su divinidad; y la mirra, su condición humana y su futura pasión. Más allá de su valor material, estos presentes consolidaron una lectura doctrinal que integró lo político, lo religioso y lo humano en la figura de Cristo.
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Con el tiempo, la Epifanía trascendió el ámbito estrictamente litúrgico y se transformó en una celebración popular. Desde el siglo XIX, especialmente a partir de las cabalgatas surgidas en España, la fecha se asoció a la entrega de regalos a los niños. En la Argentina, la tradición se mantiene con rituales como dejar los zapatos junto al pesebre, ofrecer agua y pasto a los camellos y compartir la clásica rosca de Reyes, que marca el cierre del ciclo navideño.
Fuente: Perfil.


