El actor murió el 11 de agosto de 2014, a los 63 años. Tiempo después, su familia conoció que padecía demencia con cuerpos de Lewy, una enfermedad neurodegenerativa que permitió comprender mejor sus últimos meses.
Robin Williams murió el 11 de agosto de 2014, a los 63 años, en su casa de California. La noticia conmocionó al mundo del espectáculo y puso fin a la vida de uno de los actores más reconocidos de su generación, capaz de combinar comedia, drama y una particular capacidad para la improvisación.
Su carrera comenzó a consolidarse en televisión con Mork & Mindy, después de haber encontrado en la actuación una forma de superar la timidez que lo había acompañado durante su infancia. En el cine construyó una trayectoria diversa con películas como La sociedad de los poetas muertos, Mrs. Doubtfire, Jumanji, Aladdín, Patch Adams y En busca del destino, por la que ganó el Oscar como mejor actor de reparto.
MIRÁ TAMBIÉN | Cerati cumpliría 67 años y su música vuelve a unir generaciones
Más allá de sus personajes, Williams también tuvo una importante participación en iniciativas solidarias. Formó parte de Comic Relief junto a Billy Crystal y Whoopi Goldberg, colaboró con organizaciones vinculadas a la salud y mantuvo una estrecha amistad con Christopher Reeve. En el año 2000 protagonizó además un recordado encuentro con Koko, una gorila que utilizaba lenguaje de señas para comunicarse.
Durante los últimos meses de su vida, el actor atravesó problemas de sueño, ansiedad, alteraciones del movimiento y cambios emocionales. En mayo de 2014 había recibido un diagnóstico de Parkinson, pero después de su muerte los estudios revelaron una extensa patología de cuerpos de Lewy, asociada a una enfermedad neurodegenerativa conocida como demencia con cuerpos de Lewy.
VIDEO | Una yaguareté y su cría fueron captadas jugando en Misiones
El diagnóstico permitió a su familia comprender algunos de los síntomas que habían aparecido poco antes de su muerte. La enfermedad puede provocar alteraciones del movimiento, problemas cognitivos, trastornos del sueño, cambios en el estado de ánimo y otras manifestaciones neurológicas, y en el caso de Williams la afectación cerebral era especialmente significativa.
A más de una década de su muerte, su obra continúa vigente. Desde la energía desbordante de sus primeros personajes hasta sus interpretaciones más dramáticas, Robin Williams construyó una carrera marcada por la capacidad de hacer reír y emocionar. Sus películas permanecen como parte de un legado que permite recordar al actor más allá de las circunstancias de sus últimos días.
Con información de Infobae.


