Viajar, aunque asociado al descanso, puede traer noches interrumpidas y ronquidos más intensos. Según la Dra. Ana Cofré, especialista en Otorrinolaringología, factores como vuelos, cambios de horarios y nuevas rutinas inflaman las vías respiratorias, incluso en personas que normalmente no roncan.
El aire seco de las cabinas de avión deshidrata la mucosa nasal y de la garganta, dificultando el paso del aire y provocando la vibración que genera el ronquido. Además, cenas tardías, alcohol y horarios de sueño irregulares durante las vacaciones agravan la situación, mientras que el jet lag altera las fases del sueño profundo, momento en el que los ronquidos suelen intensificarse.
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El ronquido no solo afecta a quien lo padece: impacta en la pareja, provocando irritabilidad, discusiones y cansancio emocional. La especialista advierte que, en algunos casos, los ronquidos persistentes pueden ser la primera señal de apnea del sueño, un trastorno que incrementa riesgos cardiovasculares y metabólicos si no se trata.
Para reducir los ronquidos al viajar, Cofré recomienda hidratarse bien, evitar alcohol antes de dormir, cenar liviano, dormir de costado y mantener horarios regulares de descanso. Consultar al médico es clave si los ronquidos son frecuentes, acompañados de pausas respiratorias o somnolencia diurna.
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Entender cómo afectan los viajes al sueño permite mejorar la calidad del descanso y prevenir conflictos de pareja, garantizando vacaciones más placenteras y saludables.
Fuente: Noticias Argentinas.


