En 1990, Soda Stereo redefinió su sonido y dejó un legado eterno con Canción Animal, un disco que rompió moldes en la música latinoamericana y selló la madurez artística de Gustavo Cerati.
El 7 de agosto de 1990, Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti dieron un golpe de timón en su carrera. Con Canción Animal, el trío dejó atrás la estética new wave y apostó por un sonido más crudo, de guitarras al frente y energía arrolladora. Fue el quinto disco de estudio de Soda Stereo y uno de los más influyentes del rock en español.
Inspirado por el rock argentino de los años 70, con referencias a Pescado Rabioso, Vox Dei y Color Humano, el álbum se grabó en los Criteria Recording Studios de Miami bajo la producción de Cerati y Bosio. Canciones como Entre caníbales, Hombre al agua y Té para tres mostraron un costado más visceral y directo, respaldado por una imagen visual provocadora: la portada original con dos leones apareándose, censurada en varios países.
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El disco también marcó la colaboración clave con Daniel Melero, Tweety González y Gonzo Palacios, quienes aportaron nuevos matices. La gira presentación, conocida como Gira Animal, recorrió América Latina y culminó en diciembre de 1991 con un concierto gratuito en la Avenida 9 de Julio ante más de 250.000 personas, un récord para el rock argentino.
Curiosamente, el mayor éxito del álbum, De música ligera, casi queda fuera. Cerati la veía demasiado simple, pero terminó convertida en un himno continental y en el cierre perfecto para el último show de Soda en 2007, con el mítico “Gracias totales”.
A 35 años de su lanzamiento, Canción Animal sigue ocupando un lugar central en el imaginario musical. Elegido por Rolling Stone Argentina como uno de los diez mejores discos del rock nacional, su rugido todavía resuena con la misma fuerza que en 1990.


