Geir Pedersen, enviado especial de la ONU, insta al nuevo liderazgo sirio a cumplir sus promesas de respeto a los derechos humanos en medio de un delicado proceso de transición, mientras los desafíos internos y externos amenazan la estabilidad del país.
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Siria vive un momento crucial tras la reciente caída del régimen de Bashar al-Assad, un cambio que ha generado esperanza, pero también un profundo temor entre la población. Geir Pedersen, enviado especial de la ONU, señaló desde Damasco que el nuevo liderazgo, encabezado por el grupo islamista Hayat Tahrir al-Sham (HTS), enfrenta la compleja tarea de garantizar estabilidad, unidad y respeto a los derechos de todos los grupos religiosos y étnicos del país.
El líder de HTS, Ahmed al-Sharaa, quien se distanció de su pasado extremista, ha prometido construir un gobierno inclusivo. Sin embargo, las dudas persisten entre los sirios debido al historial del grupo y la rapidez del cambio político. “El éxito de esta transición depende de un proceso cooperativo que incluya a todas las facciones y a la sociedad civil”, destacó Pedersen.
A nivel internacional, se espera que HTS demuestre su compromiso con la paz y los derechos humanos para ser retirado de la lista de organizaciones terroristas y lograr el levantamiento de las sanciones económicas. La ONU y sus Estados miembros observan de cerca la situación en el terreno, especialmente las acciones de Israel en los Altos del Golán, que han sido catalogadas como “altamente irresponsables” por Pedersen.
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Internamente, los retos no son menores. El norte de Siria sigue fragmentado por conflictos entre fuerzas respaldadas por Turquía y las Fuerzas Democráticas Sirias, aliadas de Estados Unidos. Además, HTS debe enfrentar el reclamo de justicia de las familias de más de 100.000 desaparecidos bajo el régimen de Assad y garantizar el retorno seguro de los desplazados y refugiados.
“La reconstrucción de Siria y su futuro dependen de que el nuevo liderazgo cumpla sus promesas. Si esto no sucede, el riesgo de nuevos conflictos y una guerra civil es inminente”, advirtió Pedersen. Los próximos meses serán decisivos para un país que busca sanar las heridas de más de una década de guerra.
Fuente y foto: BBC


