En noviembre de 2024, los precios de los agroalimentos se incrementaron 3,6 veces desde el origen hasta la góndola. Esto significa que por cada $1 recibido por el productor, el consumidor pagó $3,6, según datos del IPOD de CAME. Este comportamiento refleja una baja participación del productor, que explicó apenas el 23,7% del precio final.
Entre los productos con mayores brechas, la naranja lideró con un aumento de 7,7 veces en el precio del campo a la góndola. Mientras tanto, los productores de pollo lograron la menor diferencia, con precios multiplicados solo por 1,8 veces, favorecidos por una mayor demanda y disminuciones de precio en góndola.
La disparidad también se reflejó en el rubro frutihortícola. Productos como la cebolla y la zanahoria mostraron descensos en los precios al productor debido al aumento de la oferta, aunque los valores en góndola presentaron subas marginales.
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En cuanto al origen animal, los huevos y la leche registraron menores brechas, con precios en destino ajustándose a las condiciones del mercado. En el caso de la leche, la mejora en la oferta impactó directamente en los costos para el consumidor.
Durante el mes, las economías regionales no enfrentaron mayores problemas climáticos, excepto en ciertas zonas como Santa Fe. Sin embargo, la baja rentabilidad del productor persiste, acentuando la desconexión entre el campo y la góndola.
El comportamiento del consumidor, que no valida los precios al alza, continúa marcando la dinámica del mercado agroalimentario. Este fenómeno obliga a los productores a resignar ingresos en un contexto de alta inflación y presión económica.
Fuente: CAME.


