El primer ministro Kamel Idris expuso en el Consejo de Seguridad una propuesta que incluye cese total de hostilidades, retirada de las Fuerzas de Apoyo Rápido, justicia transicional y elecciones con supervisión internacional.
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El primer ministro de Sudán, Kamel Idris, presentó ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas un ambicioso plan para poner fin a la guerra que desangra al país desde hace casi tres años. La propuesta, difundida por la agencia oficial SUNA, plantea un alto el fuego integral supervisado por la ONU, la Unión Africana y la Liga Árabe, junto con la retirada de las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) de todas las zonas que actualmente controlan en el oeste y el centro-sur del territorio sudanés.
Según explicó Idris, el esquema contempla el reagrupamiento de los combatientes paramilitares en campamentos previamente acordados, bajo control internacional. Allí se realizaría un registro completo con datos biométricos para verificar la identidad y nacionalidad de los integrantes de las FAR, en un contexto en el que el Gobierno sudanés denuncia la presencia de mercenarios extranjeros, incluidos ciudadanos colombianos y de países africanos vecinos.
El plan también prioriza el regreso seguro de los desplazados internos y de los refugiados que huyeron del conflicto, además de garantizar el ingreso de ayuda humanitaria a todas las regiones afectadas. En paralelo, se propone un proceso integral de desarme de las FAR con mecanismos internacionales que eviten el rearme y la reutilización de armamento.
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En materia política y judicial, la iniciativa incluye un esquema de justicia transicional que excluye de persecución penal a civiles y militares que hayan simpatizado con las FAR, siempre que no estén involucrados en crímenes de guerra, genocidio o violaciones a los derechos humanos. Quienes sí hayan cometido delitos graves serían sometidos a procesos judiciales específicos, mientras que parte de los combatientes podría ser integrada a las fuerzas gubernamentales o reincorporada a la vida civil.
Idris anunció además la apertura de un diálogo nacional durante un período de transición, con el objetivo de consensuar un nuevo esquema de gobierno y avanzar en la reconstrucción económica y social, especialmente en regiones devastadas como Darfur y Kordofán. Como cierre del proceso, el plan prevé la realización de elecciones libres y justas con supervisión internacional para encaminar al país hacia una transición democrática.
La presentación se dio en un contexto crítico: la guerra en Sudán ha provocado decenas de miles de muertes y más de 13 millones de desplazados, configurando una de las peores crisis humanitarias del mundo. Desde la ONU advirtieron que el conflicto ya adquiere dimensiones regionales y representa una amenaza para la estabilidad de los países vecinos.
Fuente y foto: EFE


