El supertifón Ragasa azotó este miércoles a Hong Kong con lluvias torrenciales, vientos huracanados y fuertes marejadas que provocaron graves inundaciones en distintos barrios. Las autoridades locales elevaron la señal de alarma al nivel 10, el máximo en su escala, lo que obligó a suspender transportes, comercios y servicios esenciales.
Hasta el mediodía, se habían registrado 56 heridos, entre ellos una mujer y su hijo de cinco años que fueron arrastrados por el mar cuando observaban las olas y permanecen hospitalizados en estado grave. Pese al impacto, no se reportaron víctimas fatales en la ciudad.
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El paso del ciclón dejó calles anegadas, decenas de árboles caídos y un aumento del nivel del mar superior a tres metros en varias zonas costeras. El gobierno habilitó 49 refugios temporales que alojaron a casi 800 personas, mientras se desplegaban equipos de rescate en áreas afectadas.
Ragasa, considerado el ciclón tropical más fuerte de 2025, ya había provocado al menos 14 muertos en Taiwán tras la rotura de un embalse y otros tres en Filipinas, antes de dirigirse al sur de China continental. En Macao, la tormenta causó cortes de energía e inundaciones que obligaron a confinar a turistas en hoteles.
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A pesar de la emergencia, la Bolsa de Hong Kong mantuvo sus operaciones, en línea con la política adoptada en 2024 de no suspender actividades bursátiles ante fenómenos meteorológicos. La Oficina Meteorológica advirtió que, aunque Ragasa se aleja gradualmente, los vientos con fuerza de huracán persistirán durante las próximas horas.
Fuente: DW.


