El gobierno incentiva la caza de estos reptiles, cuya población se ha disparado en los últimos años.
Las iguanas verdes se han convertido en una amenaza en Taiwán, donde su número crece sin control. Para combatir la plaga, las autoridades ofrecen recompensas a quienes capturen estos reptiles, que afectan la agricultura y el ecosistema local.
Estos lagartos, originarios de América, fueron introducidos como mascotas hace más de 20 años, pero muchos escaparon o fueron abandonados. En el clima cálido de la isla, su reproducción se aceleró, con hembras que ponen decenas de huevos cada año.
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El condado de Pingtung paga 500 dólares taiwaneses (unos 15 dólares) por cada ejemplar capturado, lo que ha impulsado a cazadores como Wu Cheng-hua a dedicarse a atraparlos con hondas y arpones. Solo en 2024, se han eliminado más de 48.000 iguanas.
La rápida proliferación de estos reptiles se atribuye a anomalías climáticas, como inviernos más cálidos y menos lluvias, que han favorecido su supervivencia. Especialistas advierten que la erradicación total es improbable.
Mientras grupos ambientalistas piden métodos más humanitarios, los cazadores argumentan que el uso de armas de aire comprimido reduciría el sufrimiento de los animales. Actualmente, las iguanas capturadas son sacrificadas y almacenadas en congeladores hasta su incineración.
Con información de France 24.
Foto ilustrativa.


