El gobernador aseguró que la Provincia apelará la resolución judicial que dispone incorporar carne roja al menú de los detenidos al menos una vez por semana. Torres calificó el reclamo como un “capricho” y apuntó contra el juez que intervino en primera instancia.
El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, cuestionó duramente un fallo judicial que obliga a la Provincia a incorporar carne roja al menú de las personas detenidas en distintas alcaidías. En una entrevista con el periodista Paulino Rodrigues en La Nación +, sostuvo que la medida surgió a partir de un planteo realizado por presos y confirmó que el Gobierno provincial apelará la resolución.
“Estamos viendo a los presos haciendo algo parecido a una demanda sindical y a un juez oficiando más de secretario general del sindicato de presos en vez de oficiar con como juez y con la imparcialidad que tiene que tener”, afirmó Torres.
MIRÁ TAMBIÉN | La réplica del Sable Corvo de San Martín se exhibe en la Casa de Gobierno
Según explicó el mandatario, la resolución dispone sumar carne roja al menú una vez por semana. Torres cuestionó el fundamento del reclamo y aseguró: “Que obliguen al Estado provincial a que los presos puedan decidir el menú porque no es una cuestión médica o un fundamento técnico, sino que es un capricho de los presos que quieren comer asado y este juez nos obliga a que tienen que comer asado”.
Consultado sobre si los detenidos ya recibían carne roja, el gobernador respondió: “Comían carne roja, pero se ve que hubo una semana que no comieron carne roja y hicieron este planteo», dijo el mandatario y confirmó que hay lluvias de hábeas hábeas corpus todas las semanas sobre temas a veces insólitos. Torres reiteró que la Provincia recurrirá la decisión: “Nosotros vamos a apelar el fallo, no lo vamos a acatar bajo ningún punto de vista”.
En ese contexto, Torres volvió a cuestionar el accionar de algunos sectores de la Justicia y afirmó: “Hay una cuestión ideológica que es tan peligrosa en manos de estos jueces como los propios delincuentes”. Además, apuntó contra lo que definió como “garantismo berreta” y cuestionó la influencia de una corriente que, según su interpretación, coloca a los delincuentes en un lugar de víctimas.


