Un ultraliviano dedicado a propaganda aérea cayó en las aguas de la playa carioca mientras decenas de bañistas presenciaban el incidente. El piloto, único ocupante, falleció en el accidente. Las autoridades investigan las causas del siniestro.
El incidente ocurrió después de las 12:30 horas a la altura de la calle Santa Clara, cuando la aeronave impactó contra el agua y se sumergió rápidamente. El cuerpo del piloto fue recuperado por los equipos de rescate en operaciones posteriores, confirmando así la primera víctima fatal del siniestro aéreo.
El accidente fue presenciado por numerosos bañistas y operadores turísticos que se encontraban en la orilla de la famosa playa. Testigos citados por medios locales relataron que el ultraliviano volaba más alejado de lo habitual respecto a la franja de arena cuando se escuchó un fuerte ruido previo a la caída. Edmar Cabral Bezerra, de 58 años, quien acababa de salir del agua en ese momento, describió haber escuchado el estruendo característico que alertó a los presentes sobre lo que estaba sucediendo. La propaganda publicitaria desprendida del aparato en el agua permitió confirmar que se trataba de un vuelo destinado a publicidad aérea.
Los equipos de rescate fueron activados de inmediato. El Cuerpo de Bomberos Militar del Estado de Río de Janeiro desplegó todos los recursos disponibles en la zona, incluyendo embarcaciones inflables, equipos de buceo especializados y un helicóptero de apoyo aéreo. El operativo se desarrolló bajo la supervisión del subprefecto de la zona sur, Bernardo Rubião, quien acompañó personalmente el desarrollo de las tareas de emergencia. La playa de Copacabana fue posteriormente restringida en la zona del impacto para facilitar las labores de los peritos de aviación y equipos especializados.
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Las imágenes y videos del suceso se propagaron rápidamente en redes sociales y medios digitales gracias a los bañistas y turistas presentes que capturaron la escena. Usuarios de plataformas como X describieron el incidente como «una locura», destacando que en Copacabana «todo puede pasar». La difusión de este material visual permitió dimensionar la magnitud del operativo de emergencia y la reacción inmediata de las autoridades ante el siniestro.
El Centro de Investigación y Prevención de Accidentes Aeronáuticos (CENIPA), dependiente de la Fuerza Aérea Brasileña, asumió la investigación del caso. El Tercer Servicio Regional de Investigación y Prevención de Accidentes Aeronáuticos (SERIPA III) desplegó personal especializado en el lugar para establecer las causas del accidente. La Agencia Nacional de Aviación Civil (ANAC) confirmó que la aeronave mantenía su condición regular de aeronavegabilidad según registros oficiales, dato que será revisado como parte de la pesquisa para determinar si existió falla técnica, error humano o factor externo.
Las autoridades también analizan los aspectos administrativos del vuelo. Se investiga si la operación contaba con los permisos requeridos, dado que aunque la municipalidad de Río de Janeiro no otorga licencias para vuelos de ultralivianos, sí exige autorización específica para la exhibición de propaganda aérea, responsabilidad que recae en las agencias publicitarias contratantes. Este análisis permitirá determinar la legalidad de la operación en el momento del accidente y será clave para las conclusiones de la investigación oficial.
Con información de Infobae.


