El comedor y merendero El Mesón, del barrio Costanera de Trelew, sufrió dos robos en menos de diez días y quedó sin elementos fundamentales para preparar las viandas y la chocolatada. Daniel Castillo, responsable del espacio comunitario, expresó su indignación por los hechos y pidió colaboración para poder retomar la actividad que sostiene a unas 45 familias, alrededor de 230 personas y cerca de 50 niños.
“Nos vinieron a robar dos veces. Nos estábamos recuperando del primer robo y nos arrasaron con todo otra vez”, relató Castillo en diálogo con Radio 3. Además, contó que durante el último hecho redujeron al sereno que estaba cuidando la cocina. “Gracias a Dios, dentro de todos los males, al encargado no le pasó nada. No lo apuñalaron. Podía haber sido más grave”, señaló sobre la situación que atravesó su compañero.
Entre los elementos sustraídos mencionó cinco garrafas, un televisor de 45 pulgadas y alimentos que estaban guardados en la heladera y el depósito. También se llevaron pertenencias personales de Castillo. Hasta el momento de la entrevista, no habían recuperado los objetos robados. Sobre las versiones de que algunos artículos podrían estar a la venta en redes sociales, el responsable del comedor indicó que había recibido avisos, aunque aclaró que no podía brindar detalles de la investigación policial.
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Los robos también obligaron a modificar los planes que tenían para mejorar el funcionamiento del lugar. “Estábamos juntando algún dinerito para comprar una cocina industrial y urgente la tuve que invertir en las rejas para las puertas”, explicó Castillo. Aunque el comedor ya tenía rejas en las ventanas, las entradas principales no contaban con esa protección. Los nuevos elementos de seguridad ya habían sido colocados, pero el faltante de garrafas y mercadería les impidió continuar con las tareas habituales.
“Esta semana nos vimos imposibilitados, por más ganas que uno tenía, pero no se pudo porque nos llevaron mercadería, nos llevaron las garrafas que usamos para hacer la vianda y la chocolatada”, lamentó. Castillo detalló que necesitan volver a cargar las garrafas, cuyo costo estimó en unos 36.000 pesos cada una, además de conseguir insumos para cocinar. El municipio les entrega mercadería una vez por semana y también reciben bonos para cargar gas, mientras que vecinos y colaboradores acercaron nuevas donaciones después de conocer lo ocurrido.
El Mesón funciona desde hace más de cuatro años y, según contó Castillo, nació a partir de una iniciativa solidaria que comenzó con la entrega de café y tortas fritas a personas en situación de calle. Luego trasladaron la tarea al barrio Costanera y, tras un año de trabajo en la vía pública, consiguieron un terreno donde construyeron el espacio actual. “Es todo a pulmón, acá nadie cobra beca, nadie recibe un sueldo. Es todo a pulmón y la gente que colabora en las cocinas, las cocineras, el grupo que atiende a los niños, es todo de corazón”, afirmó. Quienes quieran colaborar pueden acercarse al comedor, ubicado sobre calle Maitén, al fondo, o realizar un aporte mediante el alias: elmesontrelew, a nombre de Daniel Castillo.


