La administración de Donald Trump impulsó la revisión de las protecciones de los lobos contempladas por la Ley de Especies en Peligro de Extinción de Estados Unidos. La medida fue incluida en una orden ejecutiva destinada a asistir a los ganaderos ante las pérdidas de ganado atribuidas a estos animales.
El secretario del Interior, Doug Burgum, deberá determinar en un plazo de 90 días si el lobo gris y el lobo mexicano alcanzaron los niveles de recuperación necesarios para ser retirados de la lista de especies protegidas o pasar a una categoría con menor protección.
Durante un acto con ganaderos en el Despacho Oval, Trump preguntó si los lobos ya podían ser cazados. La secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, aclaró que todavía es necesario que Burgum complete el proceso de evaluación antes de avanzar con eventuales cambios.
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El lobo mexicano es la subespecie más amenazada y su población alcanzaba apenas 317 ejemplares a finales de 2025, según el Equipo Interinstitucional de Campo para el Lobo Mexicano. En contraste, el Wolf Conservation Center calcula unos 7.600 lobos grises en los Estados Unidos continentales.
Los conservacionistas cuestionaron la decisión y advirtieron que podría poner en riesgo la recuperación de especies que estuvieron al borde de la extinción. Ben Greuel, del Sierra Club, calificó la medida como una maniobra destinada a responder a las presiones del sector ganadero.
La administración Trump también avanzó durante julio con otros cambios que reducen el alcance de la Ley de Especies en Peligro de Extinción, entre ellos la eliminación de una definición de daño vinculada a la destrucción del hábitat y nuevas consideraciones económicas y de seguridad nacional para determinar áreas de hábitat crítico.


