Las fuerzas de seguridad de Turquía detuvieron este martes a más de 300 personas sospechosas de pertenecer al grupo terrorista Estado Islámico (EI), en el marco de una serie de redadas simultáneas realizadas en distintas regiones del país. El operativo se produjo apenas un día después de un violento enfrentamiento que dejó un saldo de tres policías y seis presuntos yihadistas muertos.
Según informó el ministro del Interior, Ali Yerlikaya, las detenciones alcanzaron a 357 sospechosos y se llevaron a cabo en 21 provincias. Las operaciones fueron coordinadas por las fiscalías generales junto con los departamentos Antiterrorista e Inteligencia de la Dirección General de Seguridad, como parte de una ofensiva nacional contra el extremismo.
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De acuerdo con la Fiscalía de Estambul, algunos de los detenidos estarían vinculados a la planificación de ataques destinados a provocar “un derramamiento de sangre” durante las celebraciones de Año Nuevo. Las autoridades consideran que el objetivo era aprovechar las concentraciones masivas de personas para cometer atentados.
Ante este escenario, el gobierno turco reforzó de manera significativa las medidas de seguridad. Solo en Estambul, cerca de 50.000 agentes policiales fueron desplegados para prevenir posibles ataques durante las festividades, según informó la Oficina del Gobernador de la ciudad.
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Turquía viene intensificando sus operaciones contra el Estado Islámico a lo largo de 2025, en un contexto en el que el grupo yihadista busca recuperar protagonismo a nivel internacional. La semana pasada, las autoridades ya habían anunciado la detención de otros 115 presuntos miembros de la organización, en una señal de alerta permanente frente a la amenaza terrorista.
Fuente: DW.


