Turquía atraviesa una emergencia ambiental por una serie de incendios forestales que afectan a varias provincias del país. Las zonas más comprometidas son Izmir y Hatay, donde más de 50.000 personas fueron evacuadas.
Las llamas se propagan con rapidez debido al calor extremo y fuertes vientos de hasta 85 km/h. En Izmir, las imágenes muestran a vecinos intentando frenar el fuego con baldes de agua. El gobierno confirmó al menos dos muertos.
Yunus Gültekin, voluntario de Estambul, explicó: “Incluso después de apagar lo que llamamos el enfriamiento, los incendios seguían saliendo constantemente de todas partes. Esto ocurría ante nuestros ojos”.
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Según el ministro de Agricultura, Ibrahim Yumaklı, el fuego en Çeşme fue controlado gracias al trabajo nocturno de brigadistas y medios aéreos, pero otros focos siguen activos en Ödemiş y Buca.
Las condiciones climáticas siguen siendo adversas y los cambios de viento complican las tareas. Seis aviones y veinte helicópteros trabajan en la zona, pero nuevos focos continúan apareciendo.
Desde enero, Turquía registró más de 3.000 incendios, de los cuales 1.300 afectaron áreas forestales. En la última semana hubo 624 focos, y solo tres siguen activos.
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La región de Izmir es también un destino turístico. Operadores y comerciantes temen un impacto negativo en la temporada. “Hay tristeza, preocupación y muchos factores que retrasan el inicio de la actividad”, dijo una empresaria local.
Con temperaturas que superarán los 40 grados en los próximos días, las autoridades advierten que el riesgo de incendios seguirá siendo muy alto en todo el país.


