Max Manow, un atleta valiente, llevó a cabo un acto sin precedentes en el mundo del paracaidismo, volando a 200 km/h con un traje de alas sobre el emblemático Castillo de Neuschwanstein. Despegando desde el monte Tegelberg en Alemania, descendió desde una altura de 1.666 metros y voló 2.5 kilómetros en solo cuatro minutos. Después, con maestría, desplegó su paracaídas y aterrizó suavemente en una pradera cercana.
Este arriesgado vuelo con un traje de alas autónomo fue el primero para Max Manow, quien se preparó minuciosamente, obteniendo una licencia de parapente y dominando cada paso. El Castillo de Neuschwanstein, famoso por inspirar a Walt Disney, se iluminó bajo una perspectiva completamente nueva gracias a esta hazaña audaz.
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