Un nuevo análisis de los restos encontrados en la cueva Skhul sugiere que una niña de cinco años podría haber sido hija de padres de distintas especies humanas, abriendo interrogantes sobre la coexistencia y los rituales funerarios en el Levante hace 140.000 años.
MIRÁ TAMBIÉN | La ropa y una raqueta de Solana Sierra quedarán en el museo de Wimbledon
La posibilidad de que Homo sapiens y neandertales hayan tenido descendencia viable vuelve al centro de la escena científica gracias al estudio de un cráneo infantil hallado en la cueva Skhul, en Israel. El fósil, descubierto en 1929, fue reanalizado por un equipo liderado por Anne Dambricourt Malassé del Instituto de Paleontología Humana de Francia, quien sostiene que la estructura ósea del cráneo y la mandíbula sugiere un caso de hibridación.
Según la publicación científica en Biochimica et Biophysica Acta, el cráneo perteneció a una niña de unos cinco años y presenta una combinación morfológica: mientras el cráneo encaja con el patrón del Homo sapiens, la mandíbula tiene características propias de los neandertales. Este descubrimiento, sustentado por tomografías computarizadas, refuerza la hipótesis de un contacto biológico entre ambas especies en la región del Levante hace 140.000 años.
El hallazgo, sin embargo, no es concluyente. Expertos como John Hawks, de la Universidad de Wisconsin-Madison, valoran el enfoque del estudio, pero advierten que sin pruebas genéticas no se puede afirmar con certeza la existencia de un híbrido. La falta de ADN en el fósil impide confirmar la mezcla de linajes, aunque investigaciones previas ya han demostrado intercambios genéticos entre neandertales y otras especies humanas, como los denisovanos.
MIRÁ TAMBIÉN | ¿Qué revela tocarse el pelo al hablar según la psicología?
Más allá del valor biológico del descubrimiento, el contexto arqueológico de Skhul —considerado uno de los cementerios más antiguos del mundo— sugiere también una dimensión simbólica. El hallazgo plantea nuevas preguntas sobre el origen de los rituales funerarios. ¿Fue este entierro obra de Homo sapiens, neandertales o una comunidad mixta que compartía prácticas culturales?
El Levante, encrucijada entre África, Asia y Europa, ha sido reconocido como punto de contacto entre grupos humanos desde hace cientos de miles de años. Este caso podría ser una de las primeras evidencias no solo de hibridación biológica, sino también de intercambio cultural profundo entre distintas especies humanas.
Fuente y foto: Infobae


