En una pequeña chacra de Chubut, una hectárea de campo se transformó en un emprendimiento singular: allí se produce el azafrán más austral del mundo. El proyecto «Azafrán Ruta 17» es conducido por la chef Paola Ahmada, quien junto a su esposo revalorizó tierras familiares que durante años consideraron improductivas.
Sin formación agronómica y a partir de prueba y error, Ahmada logró adaptar el cultivo a un entorno extremo, con inviernos de hasta 19 grados bajo cero y más de un metro de nieve. El resultado fue una producción anual cercana a los cuatro kilos, con un valor internacional que oscila entre los 8.000 y 10.000 euros por kilo.
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El proceso se realiza de manera totalmente manual y sin uso de insumos químicos, motivo por el cual el emprendimiento avanza en la certificación orgánica IRAM. Además del azafrán en hebras, elaboran productos gourmet como gin dorado, licores, blends de té y helado, algunos de ellos premiados y exportados.
En paralelo, el proyecto sumó una propuesta de agroturismo que combina degustaciones, recorridas por el cultivo y experiencias gastronómicas. Parte de la producción se comercializa en dietéticas del país y otra se destina a la elaboración propia, fortaleciendo el valor agregado local.
La iniciativa dio un nuevo paso al iniciar estudios genéticos junto a organismos científicos para analizar una posible mutación de la variedad original traída desde España. De confirmarse, el azafrán patagónico podría convertirse en una nueva variedad registrada en Argentina, un hecho inédito para la producción nacional.
Fuente: Bichos de Campo.
Foto: Azafrán Ruta 17.


