Una nueva investigación científica sostiene que los anillos del planeta se habrían formado tras la destrucción parcial de una antigua luna helada llamada Crisálida. El trabajo fue presentado en una conferencia internacional sobre ciencia planetaria.
Un grupo de investigadores volvió a poner en el centro de la escena una de las teorías más llamativas sobre el origen de los anillos de Saturno. Según un nuevo estudio, estas estructuras se habrían formado tras el desgarro de una luna congelada conocida como Crisálida, que habría sido destruida parcialmente por las intensas fuerzas gravitacionales del planeta.
La investigación fue presentada durante la 57ª Conferencia de Ciencia Lunar y Planetaria de 2026 y estuvo a cargo de especialistas de la Universidad de California en Santa Cruz, la Universidad Tsinghua y el Instituto Tecnológico de Massachusetts. El equipo utilizó simulaciones numéricas avanzadas para analizar cómo Saturno habría arrancado enormes cantidades de hielo de esta antigua luna.
De acuerdo con el estudio, Crisálida tenía un tamaño similar al de Japeto y estaba compuesta por un núcleo rocoso rodeado de un manto exterior de hielo. Esa composición la hacía particularmente vulnerable a las fuerzas de marea del planeta gigante. Los científicos sostienen que, al acercarse demasiado a Saturno, gran parte del hielo fue desprendido y quedó orbitando alrededor del planeta.
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El material expulsado habría dado origen a los anillos actuales, caracterizados por estar formados casi completamente por hielo de agua y por tener una edad relativamente joven en términos astronómicos. Las observaciones realizadas años atrás por las misiones Voyager y Cassini ya habían revelado que los anillos podrían tener apenas unos 100 millones de años.
Para poner a prueba esta hipótesis, los investigadores aplicaron simulaciones de hidrodinámica de partículas suavizadas, una técnica utilizada para estudiar deformaciones extremas en cuerpos celestes. Los modelos mostraron que una parte del material helado escapó del sistema, mientras otra quedó atrapada alrededor de Saturno y terminó formando un anillo estable.
El estudio también plantea nuevos interrogantes. Los científicos aún buscan determinar qué ocurrió con el núcleo rocoso de Crisálida y si otras lunas del sistema saturniano podrían conservar restos de aquel evento. Además, recordaron que los anillos no serán eternos: con el paso del tiempo, las partículas continúan cayendo hacia la atmósfera del planeta.
Según las estimaciones actuales, los anillos podrían desaparecer dentro de entre 100 y 300 millones de años, dejando a Saturno con un aspecto más parecido al de Júpiter.
Con información de WIRED.


