La pequeña, de apenas dos semanas, se había ahogado con su saliva. El cabo Aitor Mendoza le practicó maniobras de Heimlich y logró estabilizarla antes de la llegada de la ambulancia.
MIRÁ TAMBIÉN | Decomisan 450 kilos de carne equina en Río Negro
Un momento de desesperación se transformó en un milagro gracias a la rápida intervención de un efectivo policial en Plaza Huincul. Este miércoles por la tarde, una joven madre de 25 años irrumpió en el destacamento policial del barrio Otaño con su hija recién nacida en brazos, visiblemente asfixiada. La beba, de apenas dos semanas de vida, no podía respirar tras haberse ahogado con su propia saliva.
El cabo Aitor Mohamed Mendoza, quien se encontraba de guardia en el lugar y presta servicios en el Comando Radioeléctrico de Cutral Co, no dudó. Inmediatamente le practicó maniobras de Heimlich para lactantes, logrando desobstruir las vías respiratorias de la niña, que presentaba un color morado en su rostro al momento del ingreso.
MIRÁ TAMBIÉN | Condenan al abusador que llevó al suicidio de una joven
Gracias a la intervención del efectivo, la pequeña recuperó la respiración y fue estabilizada. Minutos más tarde, llegó personal médico que verificó que sus signos vitales eran normales. Como medida preventiva, la madre y la beba fueron trasladadas al hospital local para una evaluación más detallada.
Desde la Policía del Neuquén, destacaron la acción del cabo Mendoza, calificándola como fundamental para que la menor pudiera superar una situación crítica. La imagen del uniformado sosteniendo a la beba en sus brazos tras el rescate se viralizó rápidamente y simboliza el alivio tras el susto vivido.
Fuente: Diario Río Negro
Foto: Archivo


