Una tragedia conmociona a Turquía tras la muerte de un turista británico de 38 años en Estambul, luego de someterse a un trasplante capilar en una clínica privada del distrito de Besiktas. La operación, que duró unas cinco horas, habría derivado en complicaciones fatales. La policía local investiga un posible caso de “homicidio culposo”.
La víctima había viajado especialmente para realizarse el procedimiento en la clínica CINIK, una de las más populares de la ciudad. Pocas horas después de la intervención, su estado de salud se deterioró rápidamente. Fue trasladado de urgencia a un hospital, donde intentaron reanimarlo, pero finalmente murió. Su cuerpo fue enviado al Instituto de Medicina Forense y luego repatriado al Reino Unido.
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Las autoridades turcas tomaron declaración al cirujano, al anestesista y a otros miembros del equipo médico. Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores británico confirmaron que están asistiendo a la familia y colaborando con las autoridades para esclarecer lo ocurrido.
Este caso reaviva el debate sobre los riesgos del turismo médico en Turquía, que se consolidó como uno de los destinos más buscados para cirugías estéticas debido a sus precios competitivos. Según datos oficiales, más de un millón de personas viajan cada año al país para someterse a tratamientos de restauración capilar.
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No es el primer caso que termina en tragedia. En junio, la cantante brasileña Ana Bárbara Buhr Buldrini murió tras una triple cirugía estética. Y en otros casos, pacientes reportaron secuelas graves o maltratos por parte de clínicas que ofrecen paquetes “low cost” a extranjeros.
Fuente: TN.
Imagen: LM Neuquén.


