La Fundación trabaja en coordinación con la Secretaría de Bosques en un plan de restauración de áreas incendiadas en 2014, 2015 y 2016, donde ya se avanzó con la plantación de cerca de 17.000 árboles nativos.
El especialista en bosques de Fundación Vida Silvestre Argentina, Ariel Medina, dialogó con Radio 3 sobre el trabajo de restauración que la organización desarrolla en Chubut tras los incendios forestales que afectaron amplias zonas en los últimos años.
Medina explicó que la fundación trabaja en coordinación con la Secretaría de Bosques de Chubut acompañando el Plan Integral de Manejo y Restauración de Áreas Afectadas por Incendios en la temporada 2014-2015 que la provincia implementa desde hace más de diez años, donde ya se avanzó con la plantación de cerca de 17.000 árboles nativos en 2025 con apoyo reciente del proyecto ProCLIM-AR, que surge de una cooperación entre Alemania y Argentina.
El especialista detalló que antes de iniciar cualquier plantación se realiza un estudio exhaustivo del área afectada. “Se evalúa la severidad del incendio mediante imágenes satelitales, se analiza qué tipo de vegetación existía antes y se define si corresponde una restauración activa o pasiva”, explicó, aclarando que solo se plantan especies que no tienen capacidad de regeneración natural.
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Respecto a las zonas más comprometidas, Medina advirtió sobre la presencia de especies exóticas invasoras, especialmente el pino. “Es fundamental erradicar las plántulas en etapas tempranas, antes de los tres años, porque después el manejo se vuelve mucho más costoso y complejo”, afirmó en declaraciones a Radio 3.
En relación a los incendios más recientes, indicó que primero será necesario atender la situación social de los pobladores afectados. “No es pertinente hablar de restauración forestal cuando hay familias que están reconstruyendo sus casas; primero hay que acompañar ese proceso y luego acordar las prioridades con la comunidad”, remarcó.
Finalmente, Medina subrayó que la recuperación de los bosques es un proceso de largo plazo. “Los tiempos del bosque andino son muy largos, pueden pasar más de 50 años para ver un ecosistema nuevamente establecido, pero las evaluaciones muestran que las plantaciones realizadas hace diez años tuvieron casi un 80% de supervivencia”, concluyó.


