Una multitudinaria protesta convocada por la oposición en Tirana derivó en violentos enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, que utilizaron gas lacrimógeno y cañones de agua para dispersar a la multitud. Los incidentes se registraron frente al Parlamento y la sede del Gobierno, donde algunos participantes lanzaron artefactos incendiarios y fuegos artificiales.
Según informó la policía albanesa, al menos 16 agentes resultaron heridos y se practicaron 13 detenciones durante la manifestación. La movilización fue impulsada por el líder opositor Sali Berisha, ex primer ministro y principal rival del actual jefe de Gobierno, el socialista Edi Rama.
Berisha denunció que un diputado de su partido, el Partido Democrático (PD), debió ser trasladado a un hospital tras resultar herido en los disturbios. El dirigente conservador acusó al Ejecutivo de estar vinculado con redes criminales y de atacar la independencia judicial del país.
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El clima político en Albania se encuentra tensionado por una prolongada disputa en torno a la corrupción y el funcionamiento del sistema judicial. La protesta se organizó en rechazo a la presunta corrupción sistémica del Gobierno, con especial foco en las acusaciones contra la viceprimera ministra Belinda Balluku.
La Fiscalía de Tirana suspendió a Balluku de sus funciones, medida respaldada por el Tribunal Constitucional. Sin embargo, Rama se negó a destituirla y sostuvo que debe respetarse la presunción de inocencia mientras avanza el proceso judicial.
Albania atraviesa desde hace años un escenario de fuerte polarización política, con protestas frecuentes y acusaciones cruzadas entre oficialismo y oposición. Berisha, quien también enfrenta sospechas por la adjudicación de contratos públicos durante su gestión, anunció una nueva manifestación para el 20 de febrero, en medio de una creciente escalada de tensión institucional.
Fuente: DW.
Imagen: Rashela Shehu/DW.


