Luiz Inácio Lula da Silva votó este domingo en San Pablo en el balotaje presidencial de Brasil, en una jornada decisiva para su futuro político. El mandatario del Partido de los Trabajadores (PT) intenta revertir el resultado de la primera vuelta, en la que el senador Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, obtuvo una ventaja sobre el actual jefe de Estado.
Tras emitir su sufragio, Lula agradeció a Dios y destacó el acompañamiento de la ciudadanía durante su trayectoria política. “Primero le quiero agradecer a Dios por estar viviendo este momento. El pueblo siempre fue muy generoso conmigo”, expresó ante la prensa. También sostuvo que la población salió a las calles para defender los logros alcanzados durante su gestión, en una señal de confianza en sus posibilidades de continuar al frente del Gobierno.
La elección se desarrolla con más de 158 millones de brasileños habilitados para votar. En la primera vuelta del 4 de octubre, Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos válidos, frente al 45,16% de Lula. La diferencia inferior a dos puntos porcentuales anticipó una definición competitiva, en la que adquieren relevancia tanto la participación electoral como el comportamiento de los votantes que eligieron a otras fuerzas políticas en la primera ronda.
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Las últimas encuestas reflejaron la paridad de la disputa. Un sondeo de CNT/MDA publicado el sábado ubicó a Flávio Bolsonaro con el 50,7% de los votos válidos y a Lula con el 49,3%. El estudio, realizado entre el 21 y el 23 de octubre sobre 2.032 electores, tenía un margen de error de 2,2 puntos porcentuales, por lo que sus resultados configuraban un empate técnico sin una ventaja estadísticamente concluyente.
A sus 80 años, Lula busca alcanzar un cuarto mandato presidencial no consecutivo y prolongar el proyecto político que encabeza desde su regreso al poder en 2023. Su trayectoria incluye dos períodos consecutivos de Gobierno entre 2003 y 2010, una etapa marcada por políticas sociales, y un posterior regreso a la Presidencia en 2023, luego de derrotar a Jair Bolsonaro en las elecciones de 2022. Su carrera también estuvo atravesada por procesos judiciales vinculados a la corrupción, cuyas condenas fueron anuladas, lo que le permitió recuperar sus derechos políticos.
Flávio Bolsonaro, por su parte, propone endurecer las políticas de seguridad y combatir la corrupción, con una plataforma que busca consolidar el respaldo del electorado opositor al PT. El resultado del balotaje determinará quién conducirá Brasil durante los próximos cuatro años y marcará el rumbo político de la principal economía de América Latina, en una elección que enfrenta dos proyectos contrapuestos y mantiene la atención de la región.
Fuente: Ámbito Financiero.


