La flota potera argentina inició su temporada el pasado 2 de enero con buenos niveles de captura durante el primer mes de operaciones. La pesquería de calamar arranca tras un 2025 exitoso, con el objetivo de repetir esos rendimientos.
Según datos oficiales de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, entre el 1 de enero y el 3 de febrero los buques poteros nacionales desembarcaron 48.918 toneladas de calamar. En ese mismo período, los arrastreros capturaron 3.558 toneladas y los fresqueros de altura aportaron 721 toneladas, lo que eleva el total de descargas de Illex argentinus a 53.197 toneladas en todos los puertos del país.
Al analizar la distribución por puerto, Puerto Madryn encabeza los desembarques con 23.477 toneladas. Le sigue Puerto Deseado con 19.903 toneladas, un volumen que revitalizó la actividad en el muelle santacruceño gracias a la cercanía de la flota en el arranque de la temporada. En tercer lugar aparece Mar del Plata, con 9.779 toneladas.
El movimiento portuario y logístico que genera la pesca de calamar en ciudades como Puerto Madryn y Puerto Deseado ha impulsado una dinámica sostenida en actividades vinculadas a la estiba, el transporte y el armado de buques.
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A modo de contexto, durante 2025 se registró un récord de capturas con un total de 208.743 toneladas. De ese volumen, 99.704 toneladas se desembarcaron en Mar del Plata, 65.914 en Puerto Madryn y 36.248 en puertos de Santa Cruz.
En otro orden, aunque también vinculado a la actividad calamarera, la semana pasada el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) se reunió con representantes de cámaras y empresas pesqueras para discutir los valores de producción a bordo de los buques tangoneros y solicitar un aumento para los arrastreros que salen a pesca objetivo de esta especie.
Desde el gremio señalaron presuntos errores en las liquidaciones de algunos buques tangoneros, que no habrían reflejado correctamente los valores de la tonelada producida para el personal embarcado. También se abordó la situación de los congeladores arrastreros, donde el calamar figura como pesca incidental, planteando la necesidad de actualizar los valores vigentes.


