Los llamativos cuernos, protuberancias, rugosidades y hoyuelos presentes en los cráneos de algunos abelisáuridos podrían haber tenido una función vinculada con la reproducción y las interacciones entre individuos. Esa es una de las principales conclusiones de un estudio realizado por investigadores del Instituto Patagónico de Geología y Paleontología (IPGP-CONICET-CENPAT) y del Instituto de Ecología, Genética y Evolución de Buenos Aires (IEGEBA-CONICET).
El trabajo, desarrollado por Enzo Emanuel Seculi Pereyra, Damián Pérez e Ignacio Soto, fue publicado el 24 de junio de 2026 en la revista científica Paleobiology, de Cambridge University Press. La investigación analizó cómo evolucionaron las ornamentaciones craneales de los abelisáuridos, un grupo de dinosaurios carnívoros que habitó principalmente el hemisferio sur durante el Cretácico.
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Los investigadores estudiaron la evolución de estas estructuras y encontraron un patrón ordenado y direccional. Según explicó Seculi en diálogo con Radio 3, los resultados son más compatibles con un proceso de selección sexual que con la hipótesis tradicional de que los ornamentos servían principalmente para el reconocimiento entre individuos de una misma especie.
“En la naturaleza, sobre todo en grupos de aves y algunos mamíferos marinos, vemos que hay ciertas estructuras exageradas que no pueden ser explicadas por una evolución más bien por el ambiente. Estos rasgos evolucionan por una presión de la pareja, tanto del macho como de la hembra, y esto se explica a través de un mecanismo evolutivo que se llama selección sexual”, señaló.
En los abelisáuridos, los ornamentos podían presentarse como superficies esculpidas, con rugosidades, huecos y hoyuelos, además de estructuras más desarrolladas. El estudio plantea que su evolución siguió diferentes etapas: primero aparecieron modificaciones en el techo del cráneo y posteriormente se desarrollaron estructuras pares o un cuerno ubicado en la región medial.
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Estas diferencias también presentan una distribución geográfica. Mientras los cuernos mediales son característicos de algunas especies de India y Madagascar, las estructuras pares aparecen principalmente en especies de Sudamérica, particularmente de Patagonia.
A partir de estos patrones, los investigadores plantean que los ornamentos pudieron estar relacionados con comportamientos sociosexuales, como el cortejo o la competencia entre individuos por el acceso a parejas.
“Es muy probable que estos ornamentos podrían haber sido utilizados por este grupo para el cortejo. Podrían haber tenido también combate intraespecífico para acceder a las hembras o viceversa”, explicó Seculi.
El investigador señaló que el origen de esta hipótesis estuvo relacionado con su trabajo doctoral sobre la evolución de la forma del cráneo de estos dinosaurios. Al estudiar las distintas regiones craneales, observó que algunos cambios no podían explicarse únicamente mediante factores ecológicos.
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“Cuando estudiamos la forma de las distintas regiones del cráneo encontramos que aquellas que están relacionadas con el aparato masticatorio son las que mayor cambio sufrieron a lo largo de la evolución de este grupo”, explicó.
De acuerdo con el estudio, los cambios vinculados con el aparato mandibular ocurrieron antes que el desarrollo y refinamiento de los ornamentos craneales. Esto permitiría distinguir dos etapas en la evolución del cráneo: una primera asociada principalmente con factores ambientales y ecológicos y otra posterior, relacionada con comportamientos sociales y sexuales más complejos.
Los abelisáuridos habitaron distintas regiones del hemisferio sur durante decenas de millones de años y desaparecieron junto con el resto de los dinosaurios no avianos hace unos 66 millones de años. Sus cráneos, ahora estudiados desde una nueva perspectiva evolutiva, podrían aportar información no solo sobre cómo se alimentaban y adaptaban al ambiente, sino también sobre cómo interactuaban entre ellos.







