El músico de la pequeña aldea de la meseta chubutense, donde viven unas 50 personas, contó en Radio 3 cómo comenzó con un teclado de juguete y logró convertir su pasión en una carrera que ya lleva cinco años.
Agustín Díaz nació y creció en El Escorial, una pequeña aldea del interior de Chubut ubicada a unos 350 kilómetros de Trelew y habitada actualmente por apenas 50 o 60 personas. En diálogo con Radio 3, contó cómo encontró en la música una forma de expresión y también una manera de llevar el nombre de su pueblo a distintos escenarios de la provincia.
“Desde muy chico siempre me gustó lo que es la música y eso, pero bueno, al venir de un pueblo chico, de familia humilde, nunca se nos dio de poder tener un instrumento”, relató Agustín. Su acercamiento comenzó con un teclado de juguete y continuó con una aplicación en el teléfono, hasta que entre los 16 y 17 años pudo conseguir su primer teclado y comenzar a desarrollar de manera más concreta su pasión.
Aunque en su zona predominan instrumentos tradicionales como la guitarra y el acordeón, Agustín eligió el teclado. Sus primeros pasos fueron como solista, aunque posteriormente formó junto a un amigo el Grupo Fusión, con el que recorrió distintos escenarios. Por cuestiones vinculadas al estudio y al trabajo, el grupo se separó y continuó su camino como músico solista.
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Actualmente lleva casi cinco años de trayectoria y ha tenido la posibilidad de presentarse en distintas localidades. “He tenido la oportunidad de recorrer gran parte de la provincia. Ahora estamos llegando acá a la comarca”, contó. Mencionó también sus presentaciones en el Salón Las Moras, su participación en el aniversario de El Hoyo y su llegada a Bariloche, además de su intención de seguir sumando escenarios.
La historia musical de Agustín también está atravesada por la realidad de El Escorial. “La principal salida laboral que hay es del campo, la ganadería más que nada. Pero bueno, ahora con el daño de los depredadores, la sequía, todo eso ha jugado en contra”, explicó. Según relató, la reducción de animales también provocó una disminución del trabajo rural y llevó a muchos jóvenes a emigrar para estudiar o buscar oportunidades laborales en las ciudades.
Antes de dedicarse a la música, Agustín trabajó en distintas actividades rurales y participó durante varias temporadas de la campaña de esquila. Hoy busca que su recorrido artístico sirva también para mantener presente a su comunidad. “Acá seguimos llevando el nombre de nuestro pueblo y nuestra vestimenta, nuestra cultura, y esperemos seguir así gracias al apoyo de la gente”, expresó.


