Las autoridades chilenas confirmaron este domingo la muerte de al menos 18 personas y la evacuación de más de 50.000 ante los incendios forestales que azotan las regiones del Ñuble y Biobío, aproximadamente a 500 km al sur de Santiago. Según las primeras estimaciones, el fuego ya consumió más de 20.000 hectáreas de vegetación.
El presidente Gabriel Boric viajó a Concepción para supervisar las labores de emergencia y combatió el avance del fuego junto a equipos de bomberos y personal de la defensa civil. Además, decretó toque de queda nocturno en las localidades más afectadas con el objetivo de proteger a la población y facilitar el trabajo de las autoridades.
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El ministro de Seguridad, Luis Cordero, informó que las condiciones climáticas extremas, con temperaturas elevadas y fuertes vientos, han favorecido la rápida expansión de las llamas, que se propagaron durante la madrugada, arrasando casas y comunidades completas. Según testigos, muchas víctimas fueron encontradas dentro de sus viviendas antes de poder evacuar.
Los equipos de rescate y brigadas de bomberos enfrentan dificultades para controlar los frentes de fuego. La periodista Sofía Martínez, desde la zona, indicó que la situación es crítica y que se espera que el número de víctimas fatales aumente con el paso de las horas. Las autoridades continúan realizando evacuaciones preventivas y habilitando albergues temporales para las familias desplazadas.
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Organismos locales e internacionales colaboran para atender a los afectados, mientras que se insta a la población a acatar las indicaciones de seguridad y a mantenerse alejada de las zonas de riesgo. La magnitud del desastre amenaza con agravar la pérdida de bosques nativos y la infraestructura local.
Fuente: TN.


