Una grave tragedia ferroviaria conmociona a España tras la colisión de dos trenes ocurrida este domingo 18 de enero en la localidad de Adamuz, a unos 200 kilómetros al norte de Málaga. El siniestro dejó al menos 39 personas fallecidas y más de 120 heridas, de las cuales 48 permanecen internadas, entre ellas cinco menores.
El accidente se produjo a las 19:39, cuando los tres últimos vagones de un tren de la compañía italiana Iryo, que había partido desde Málaga hacia Madrid a las 18:40, descarrilaron e invadieron la vía contigua. En ese mismo momento circulaba por allí otro convoy, un Alvia con destino a Huelva, que también descarriló tras el impacto.
Como consecuencia del choque, los dos primeros vagones del tren Alvia salieron despedidos y cayeron por un terraplén de aproximadamente cuatro metros, lo que agravó la magnitud del siniestro y dificultó las tareas de rescate durante las primeras horas.
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El ministro de Transportes de España, Óscar Puente, advirtió que la cifra de víctimas fatales “no es definitiva” y calificó el hecho como “tremendamente extraño”. El funcionario señaló que los expertos consultados “están tremendamente extrañados” por lo ocurrido.
Puente explicó que el accidente se produjo en una línea recta, con un tren Iryo “prácticamente nuevo” y en un tramo de vía que había sido renovado en la primavera de 2025, lo que aumenta los interrogantes sobre las causas del siniestro.
En tanto, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció que este lunes 19 de enero se trasladará a la zona del accidente “para conocer de primera mano la situación”, mientras continúan las investigaciones y las labores de asistencia a las víctimas.
Fuente: DW.
Imagen: Susana Vera/REUTERS.


