La Organización Internacional para las Migraciones informó que las muertes y desapariciones en rutas migratorias bajaron 16,7% respecto a 2024, aunque advirtió que la cifra real podría ser mayor. Las travesías marítimas continúan siendo las más peligrosas, especialmente en el Mediterráneo.
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Al menos 7.667 personas murieron o desaparecieron en las rutas migratorias durante 2025, según datos difundidos este 26 de febrero por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). La cifra representa una caída del 16,7% respecto de las más de 9.200 registradas en 2024, aunque el organismo advirtió que los números podrían estar subestimados debido a la falta de registros en múltiples zonas de tránsito.
Desde la OIM señalaron que los datos reflejan “la magnitud mundial persistente de la crisis” migratoria y reclamaron el desmantelamiento de las redes de tráfico de personas que se aprovechan de la vulnerabilidad de quienes buscan mejores condiciones de vida. La directora general del organismo, Amy Pope, sostuvo que cuando las vías seguras y regulares no están disponibles, los migrantes quedan expuestos a trayectos extremadamente riesgosos y a la acción de traficantes.
El mar Mediterráneo volvió a consolidarse como la ruta migratoria más letal del planeta. En 2025, al menos 2.108 personas perdieron la vida o desaparecieron intentando cruzarlo hacia Europa. Además, otras 1.047 muertes o desapariciones fueron registradas en la ruta del Atlántico occidental, que conecta África occidental con las Islas Canarias.
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En los dos primeros meses de 2026, la situación se agravó: la OIM documentó más de 600 muertes en el Mediterráneo hasta el 24 de febrero, lo que constituye un número sin precedentes para ese período del año. Las travesías marítimas, marcadas por embarcaciones precarias y condiciones climáticas adversas, continúan concentrando el mayor riesgo.
La reducción de víctimas en 2025 se explica, en parte, por una disminución del flujo de personas que emprendieron rutas migratorias irregulares, especialmente en América. Sin embargo, el organismo internacional advirtió que la caída en las cifras no implica una mejora estructural del fenómeno, sino un contexto cambiante donde las rutas se vuelven más cerradas y peligrosas.
Para la OIM, la persistencia de conflictos, crisis económicas y fenómenos climáticos extremos seguirá impulsando desplazamientos forzados en distintas regiones del mundo. En ese escenario, la organización insistió en la necesidad de ampliar los canales de migración regular y fortalecer la cooperación internacional para prevenir nuevas tragedias.
Fuente y foto: DW


