Los pingüinos africanos atraviesan una de las peores crisis registradas en Sudáfrica. Más de 62 mil ejemplares murieron por hambruna en menos de diez años, según un estudio de la Universidad de Exeter y del Departamento de Bosques, Pesca y Medio Ambiente sudafricano. La cifra impacta directamente en una especie ya clasificada como “en peligro crítico” por la UICN.
La investigación, cuyos datos fueron retomados por agencias internacionales, advierte que la desaparición masiva de estos animales responde principalmente a la falta de alimento. La sardina, su recurso clave, sufrió un derrumbe prolongado: su población se mantuvo por debajo del 25% de su nivel máximo en 17 de los últimos 20 años.
“Entre 2004 y 2011, la población de sardinas en la costa oeste de Sudáfrica permaneció constantemente por debajo del 25% de su abundancia máxima, lo que parece haber provocado una grave escasez de alimento para los pingüinos africanos y la pérdida estimada de unos 62.000 individuos”, explicó el coautor del estudio, Richard Sherley.
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El pingüino africano ya venía mostrando signos de estrés poblacional. La especie muda su plumaje una vez al año para garantizar aislamiento térmico e impermeabilidad, un proceso que dura 21 días en los que no puede ingresar al mar para cazar. Ese período crítico depende por completo de las reservas de grasa acumuladas previamente.
Con menos alimento disponible, los pingüinos llegan débiles a la etapa de muda y no logran sobrevivir. Los investigadores alertan que, de no revertirse la disponibilidad de sardinas, la especie podría entrar en una espiral irreversible de declive.
Las autoridades sudafricanas y organizaciones conservacionistas evalúan medidas urgentes, como la protección de zonas de pesca y la creación de reservas marinas, para intentar frenar una extinción que, advierten, podría volverse inevitable en el corto plazo.
Fuente: Diario Hoy.


